Una vía de control del dolor que vincula la corteza cingulada en la parte frontal del cerebro, a través de la región protuberante del tronco encefálico, hasta el cerebelo en la parte posterior del cerebro, podría explicar el efecto placebo para aliviar el dolor, según un artículo publicado en ‘Nature’ por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte, junto con colegas de Stanford, el Instituto Médico Howard Hughes y el Instituto Allen de Ciencias del Cerebro (todos en Estados Unidos).
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