Los investigadores de Rutgers (Nueva Jersey, Estados Unidos) han descubierto una nueva forma de gestionar los receptores que controlan el sentido del tacto a través de una molécula natural llamada ácido fosfatídico puede reducir la actividad de ciertos canales iónicos que detectan el tacto en el cuerpo, lo que podría conducir a un tratamiento más eficaz del dolor crónico, según el estudio publicado en ‘Nature Communications’.
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