Un pastillero en el bolso, unas pastillas olvidadas en el coche, o un medicamento guardado en el baño pueden parecer situaciones sin importancia, pero el calor y la humedad pueden alterar la estabilidad de algunos fármacos. El riesgo es especialmente relevante en verano, cuando los termómetros superan con facilidad los 35 o 40 grados.
Powered by WPeMatico
