Por qué tolerar la frustración nos interesa más de lo que pensamos a la hora de cuidar de nuestra salud

   La frustración está en nuestro día a día. Es pan nuestro de cada día. Y debemos aprender a tolerarla, aceptar que a veces las cosas no son como nosotros esperamos y aunque nos cueste. El problema es que estamos construyendo una sociedad que se está cimentando sobre una baja tolerancia a la frustración, no soportamos que las cosas no salgan como a nosotros nos gustaría, y esto puede resultar contraproducente para nuestra salud.

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