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Los transposones, o «genes saltarines» -segmentos de ADN que pueden moverse de una parte del genoma a otra- son clave para la evolución bacteriana y el desarrollo de la resistencia a los antibióticos, según un trabajo de investigadores de la Universidad de Cornell (Estados Unidos). Estos han descubierto un nuevo mecanismo que estos genes utilizan para sobrevivir y propagarse en bacterias con ADN lineal, con aplicaciones en biotecnología y desarrollo de fármacos.
