Sólo cuatro semanas de trabajo por turnos en ratones hembra son suficientes para alterar su reloj biológico y reducir la fertilidad, según una investigación presentada en el 25º Congreso Europeo de Endocrinología. Los resultados ayudan a los científicos a comprender mejor el impacto de las alteraciones circadianas en la fertilidad femenina, lo que podría conducir a futuras estrategias de prevención para las mujeres que trabajan con horarios no estándar.
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