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Investigadores del Instituto Francis Crick, en Reino Unido, han descubierto que el proceso que sigue el organismo para eliminar las partes viejas y dañadas de las células es también esencial para combatir las infecciones que se instalan en ellas, como la tuberculosis. Si este proceso natural puede aprovecharse con nuevos tratamientos, podría suponer una alternativa a los antibióticos o mejorar su uso, sobre todo cuando las bacterias se han hecho resistentes a los fármacos existentes.
