Investigadores chinos han realizado un seguimiento de 25 pacientes obesos que perdían peso durante y después de la restricción intermitente de energía (RIE) para detectar cambios en sus bacterias intestinales y en las regiones cerebrales del apetito y la adicción y han descubierto que los cambios en estos dos compartimentos del eje cerebro-intestino-microbioma están estrechamente acoplados en el tiempo.
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