Cuando el duelo se queda atrapado en el cerebro: así se diferencia un duelo prolongado de la depresión y la ansiedad

    Perder a alguien importante remueve por completo la vida: durante meses es normal sentir dolor, un nudo en el estómago y ganas de llorar a destiempo. Con el paso de las semanas, la mayoría consigue ir recolocando ese vacío y retomar cierta normalidad, aunque la ausencia siga pesando.

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