En el siglo XIX se empleaba el kéfir como remedio contra la tuberculosis. Junto con el yogur se trata de un producto fermentado y con numerosas propiedades; si bien en muchas ocasiones nos ‘engañan’ desde las cadenas comerciales, haciéndonos pensar que se trata de productos mejores de lo que realmente nos están ofreciendo, y llegando hasta compararlo con el yogur. ¿Por cuál debemos decantarnos? ¿Cuál es mejor para nuestra salud?
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