Una de las principales razones por las que ha sido difícil desarrollar una vacuna eficaz contra el VIH es que el virus muta muy rápidamente, lo que le permite evadir la respuesta de anticuerpos generada por las vacunas. Hace varios años, investigadores del MIT (Estados Unidos) demostraron que administrar una serie de dosis crecientes de una vacuna contra el VIH durante un período de dos semanas podría ayudar a superar parte de ese desafío al generar mayores cantidades de anticuerpos neutralizantes. Sin embargo, un régimen de vacunas de dosis múltiples administrado durante un período corto no es práctico para las campañas de vacunación masiva.
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