Nuevo estudio: las técnicas de reproducción asistida aumentan el riesgo de que el bebé sufra asma

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Rafael A. Caparros-Gonzalez, Universidad de Granada

Ya han pasado 45 años desde aquel 25 de julio de 1978 en el que los titulares de los periódicos anunciaron la llegada al mundo de Louise Joy Brown, la primera “bebé probeta” de la historia. Desde entonces, más de 10 millones de niños y niñas han nacido gracias a las técnicas de reproducción asistida y se han producido grandes avances en esta tecnología.

Las mujeres que reciben tratamientos de reproducción asistida están expuestas a multitud de pruebas médicas, ecografías, analíticas de sangre e intentos fallidos hasta que finalmente pueden lograr un embarazo exitoso. Todo este exhaustivo control médico, además de la incertidumbre de si podrán ser madres, genera altos niveles de estrés materno en el periodo perinatal.

Definimos etapa perinatal como el tiempo que va desde la concepción, pasando por embarazo, parto y los 24 primeros meses después del nacimiento del bebé. En total son mil días (y mil noches) de auténtico huracán que van a determinar en parte cómo somos y la salud de la que gozaremos.

Demasiado estrés puede condicionar el futuro del bebé

El estrés es una reacción normal y adaptativa que ayuda a superar circunstancias difíciles; sin él estaríamos en estado vegetal, no podríamos vivir. Sin embargo, cuando sus niveles se mantienen por cierto tiempo, puede generar enfermedades. Y si quien lo sufre es una mujer embarazada (o que lo estará en los próximos doce meses), este factor puede provocar diferentes enfermedades en su descendencia, como autismo u obesidad.

Así lo ratifica, por ejemplo, un estudio del prestigioso Instituto Karolinska, en Suecia, cuyos resultados revelan cómo determinados estresores durante ese crucial millar de días pueden modificar la forma en la que se expresa el ADN (epigenética) del bebé y causar determinadas dolencias a lo largo de su vida.

Otros trabajos, como el realizado en 2015 por investigadores del Instituto Max Planck, en Alemania, añaden a los mil días los meses previos al embarazo (etapa preconcepcional). Según sus conclusiones, el estrés preconcepcional también es capaz de modificar la epigenética del bebé antes de nacer, con consecuencias igualmente negativas.

Una investigación reveladora

En lo que se refiere al ámbito específico de la reproducción asistida, la mayoría de los estudios llevados a cabo hasta la fecha habían usado pocos participantes, aunque con resultados prometedores. El objetivo era comprobar cómo altos niveles de estrés durante el proceso podían disminuir las tasas de éxito del procedimiento o influir en la longitud del bebé al nacer.

Para profundizar en el asunto, un estudio de 2023 liderado desde la Universidad de Granada, en colaboración con otros centros de investigación, hizo el seguimiento de un total de 7 073 niños y niñas de Reino Unido desde el nacimiento hasta los quince años, usando técnicas estadísticas avanzadas.

Los hallazgos son muy interesantes. Los autores encontramos que aquellas niñas y niños que tenían una madre o padre con asma, una madre con menos de 30 años en el momento del parto o (y esto atañe al tema que nos ocupa) que se quedó embarazada por técnicas de reproducción asistida tenían un riesgo elevado de desarrollar ese trastorno durante el periodo de estudio (desde los 0 a los 15 años).

Con estos datos en la mano, es posible reducir las posibilidades de que nazcan bebés con asma. Lo ideal sería tomar medidas para controlar el estrés de las mujeres que deciden someterse a los procesos de la reproducción asistida, ya que a día de hoy es el principal sospechoso de afectar negativamente a la salud del recién nacido. Realizar una adecuada evaluación psicológica por parte de profesionales en los centros que ofrecen estas técnicas parece estar dando buenos resultados. En la actualidad, el método psicológico con más respaldo científico es la terapia cognitivo-conductual, que se ha aplicado con éxito en gestantes.

Las técnicas de reproducción asistida ofrecen una buena alternativa para muchas madres y padres que quieren tener un bebé. Si es su caso, siga los consejos de un buen profesional y trate de reducir sus niveles de estrés durante el proceso, con el apoyo de un psicólogo o psicóloga. Los pulmones de su bebé se lo agradecerán.The Conversation

Rafael A. Caparros-Gonzalez, Profesor Permanente Laboral de Ciencias de la Salud (Enfermería), Universidad de Granada

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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