La muerte encefálica o cerebral suele suceder por daños cerebrales catastróficos, tipo hemorragias, traumas, infecciones, intoxicaciones, o paradas cardiacas, por ejemplo. Este tipo de situaciones provocan una falta de oxígeno en el cerebro durante mucho tiempo, provocando en consecuencia un daño cerebral masivo que lleva a esa muerte del cerebro.
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