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Hacer reír a los niños puede crear vínculos emocionales profundos y calmar su sistema nervioso, haciéndolos más resilientes y abiertos a nuevas ideas, según explica Jacqueline Harding, directora de Tomorrow’s Child e investigadora visitante en la Universidad de Middlesex (Reino Unido) en su nuevo libro ‘El cerebro que ama reír: Una guía visual del humor y la conexión humana en la primera infancia’.
