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Las actividades cotidianas no son suficientes para proteger contra el ictus: éstas sí lo consiguen
Una investigación realizada en la Universidad de Gotemburgo (Suecia) ha comprobado que las actividades físicas que realizamos en el día a día, tanto en el trabajo como en casa, no bastan para protegernos de un ictus. Por contra, hacer ejercicio en nuestro tiempo libre y utilizar medios de transporte activos se asocian a un menor riesgo.
