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Ponerse crema solar no significa necesariamente estar bien protegido frente al sol. Aplicar menos cantidad de la necesaria, utilizarla sólo en la playa o en la piscina, olvidarse de las orejas, del cuello o de los empeines, no reaplicarla después del baño o confiar en que un SPF 50 permite exponerse durante horas son algunos de los errores más frecuentes.
