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Lo que callas (o exageras) te enferma: la desregulación emocional inflama tu cuerpo
Sentir demasiado o no expresar nada: ambos extremos dañan la salud. La desregulación emocional no solo altera nuestro bienestar psicológico, también impacta en el cuerpo con síntomas como insomnio, contracturas, problemas digestivos o caída del cabello. Estudios recientes demuestran que el cerebro que regula las emociones también controla la inflamación, lo que explica por qué reprimir -o sobrerreaccionar- puede enfermarnos.
